Derivas del gesto
Las pinturas de Movimiento Paralelo se originan a partir de un esbozo generado en un dispositivo táctil. Ese primer gesto, inmediato y continuo, establece una estructura inicial que no se traslada de forma directa, sino que activa un proceso de construcción en el lienzo.
La imagen se desarrolla mediante un sistema de encintado que delimita líneas, planos y direcciones, permitiendo reconstruir físicamente una lógica visual que pertenece al entorno digital. A través de capas, superposiciones y desplazamientos, la pintura no reproduce la imagen inicial, sino que la reconfigura.
El trabajo se sitúa así en un espacio intermedio donde operan dos modos de percepción. Por un lado, la inmediatez de la imagen generada en pantalla; por otro, la temporalidad y la resistencia material de la pintura. Entre ambos se establece un movimiento paralelo en el que la imagen se construye simultáneamente como estructura digital y como experiencia pictórica.
En este proceso, la pintura no representa una realidad directa, sino una realidad mediada, filtrada por dispositivos y sistemas de captura. La superficie del lienzo se convierte en un lugar donde estas lógicas se cruzan, generando una imagen que oscila entre lo construido y lo percibido.
MP_502, 2026. Óleo sobre lino. 162 x 130 cm.
MP_502, 2026. Óleo sobre lino. 162 x 130 cm. (detalle)
MP_501, 2026. Óleo sobre lino. 162 x 130 cm.
MP_503, 2026. Óleo sobre lino. 162 x 130 cm.
MP_503, 2026. Óleo sobre lino. 162 x 130 cm. (detalle)
MP_505, 2026. Óleo sobre lino. 162 x 130 cm.
MP_505, 2026. Óleo sobre lino. 162 x 130 cm. (detalle)
MP_504, 2026. Óleo sobre lino. 162 x 130 cm.